Descripción
La ruta de senderismo PR-GI-0154, también conocida como el Sendero del Bosque de Oma en Euskadi, es una de las rutas más bonitas y populares de la zona. Este sendero tiene una longitud de aproximadamente 8 kilómetros y su recorrido comienza en el pueblo de Santimamiñe, perteneciente al municipio de Kortezubi, en la provincia de Bizkaia. El Sendero del Bosque de Oma destaca por ofrecer una experiencia única y muy especial gracias a los increíbles murales que decoran el paisaje natural. Estos murales, ideados y diseñados por el artista vasco Agustín Ibarrola, son una muestra de la perfecta conjunción del arte y la naturaleza. El recorrido está pensado para ser realizado sin dificultad, ya que es un camino relativamente fácil y cómodo para caminar. Parte del sendero se realiza por una pista forestal y el resto transcurre por caminos forestales y peatonales. Lo más destacable son los murales artísticos que se extienden a lo largo del camino, decorados con los llamativos contrastes de los colores que el artista utilizó para dar vida a la naturaleza circundante. El punto de partida es la iglesia de Santimamiñe, desde donde se sigue la señalización para llegar al bosque de Oma. El recorrido es muy sencillo y está claramente marcado por las señales y las flechas que indican la ruta. La ruta comienza con una suave subida que se va intensificando a medida que se adentra en el bosque. Durante el camino, el senderista se siente sumergido en una naturaleza encantadora y rodeado de la belleza que emana el bosque. Los murales que se encuentran en el recorrido comienzan a aparecer en pequeñas dosis, aumentando su intensidad a medida que se avanza en la ruta. Es un lugar ideal para hacer una parada y disfrutar de la naturaleza. Una vez dentro del bosque, la ruta de senderismo PR-GI-0154 sigue por un camino más exigente, serpenteando por el terreno los senderos se vuelven escabrosos, con rocas y piedras que dificultan el andar. Sin embargo, la belleza de la flora y fauna es tan excepcional y maravillosa que hace que el esfuerzo sea olvidado por la mente, dejando al cuerpo simplemente hacer lo que se debe hacer: caminar. Otra de las peculiaridades del bosque de Oma es que los murales cambian de perspectiva según el punto desde el que se observen, y, tal como lo creó Ibarrola, es de una inteligencia tal, que no puede verse en su totalidad desde un solo punto. Ese efecto indescriptible, simplemente hay que vivirlo en persona. La panorámica que se aprecia desde la cima de la ruta es sobrecogedora y difícilmente puede igualarse. Desde lo alto, se contempla todo cuanto el ser humano puede observar, una vista única e inigualable. Una vez realizado este esfuerzo, se puede divisar la Playa de Laga, la desembocadura del río Oca y todo el costado norte de la provincia de Bizkaia y el mar Cantábrico a lo lejos. Lo cierto es que recorrer el Sendero del Bosque de Oma es una verdadera aventura al aire libre, una oportunidad para conectar con la naturaleza y con una obra de arte que se encuentra a plena vista. Esta ruta es una invitación para descubrir uno de los rincones más mágicos y excepcionales de Euskadi, donde el arte y la naturaleza se fusionan para dar lugar a una experiencia única e inolvidable.